Arte sonoro 5/27/2019
Silvia Albuixech artista plástica
Arte abstracto

La palabra es arte, la palabra suena; en España son usuales las performances de arte sonoro, algunos podrían pensar que se habla de conciertos, sin embargo la propuesta trata sobre actividades de experiencias de espacios multifónico, acompañados en algunos casos con videos, donde el objetivo es la experiencia estética.

Existe una relación entre universos auditivos y visuales que los artistas plásticos han utilizado como inspiración, Kamdinsky decía que él oía a los colores, de manera que el arte de la pintura no es ajena a la experiencia del arte sonoro, las variaciones con que postura este tipo de referentes artísticos son una mirada en profundidad de la sensibilidad de los sentidos para degustar la práctica artística.

El arte sonoro no se circunscribe a un concierto o al canto, solamente, es de naturaleza misteriosa, tal como el impacto del arte; desde un punto de vista la diversidad del arte implica atención desde todos los sentidos, es muy difícil aislar la experiencia para dejar que sólo un sentido se haga cargo de producir la experiencia estática, o en todo caso es un desperdicio, si el color se oye, y el tacto huele, o el sabor se toca, la sinestesia se convierte en un sistema de sensibilidad más allá de toda palabra.

La música experimental, considerada un tipo de arte, diferente al de la música de conciertos, es parte de un gesto como el de Duchams con aquella idea de colocar un mingitorio en una exposición y nombrarlo “La fuente”, un objeto en otro contexto, toma otra significación, luego, cuenta con connotaciones de tipo humorístico, filosófico, estético.

Al arte que se oye, parece necesitar formas híbridas que involucran lo visual, como acompañamiento del cine, el sonido marida con el arte del video y el cine y son una pareja, aparentemente, indisoluble, aunque algunos experimentos que trataron de separarlos han resultado exitosos y en este momento recuerdo, con esa característica, la serie Mad Men, la historia de un publicista en donde la filmación no tenía sonido de fondo lo que desconcertaba al espectador, así como se ha usado la música para comprender la clave de la escena, entre miedo, suspenso, amor, ternura, la ausencia de ella generaba una inquietud que el espectador no sabe cómo neutralizar.

Un conocido antecedente del arte sonoro es el compositor Italiano Luigi Russolo, artista plástico y compositor, una duplicidad que ofreció uno de los primeros manifiestos de El arte de los ruidos en 1913, la experiencia con los ruidos como componente del arte fue una propuesta que precedió a la primera guerra mundial, y el tema fue la experiencia ruidosa que provocaba el advenimiento de la ciudad industrial, que en ese entonces significaba el futuro, y en ese sentido el artista fue reconocido por su aporte al arte sonoro, más que al arte pictórico; iniciando una era en la concepción del arte o en la intervención de los sentidos en el arte; inventó una máquina de ruido, Intonarumori, consistía en un conjunto de instrumentos que generaban réplicas de ruidos de maquinaria, que reproducidos a diversas frecuencias intentaba dominar la dinámica de los ruidos impactando sobre el espectador; no es de extrañar que fuera ruidos incómodos, irritantes, por lo que la idea, a pesar de haber sido cuestionada en su época se la indica como el origen de una nueva corriente artística: la música experimental.

En el concepto de muchos artistas, todo lo que impacte a los sentidos, sea bueno o malo, genere mal humor o placer es válido en el arte.





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